lunes, 25 de enero de 2010

Clausura 2009/2010 1ra. Fecha

Nacional 3-Cerro Largo 1



Cancha: Parque Central. Juez: Rafael Orfila. Líneas: Carlos Pastorino y Walter Arce.

NACIONAL: Rodrigo Muñoz, Alvaro González (70' Sergio Blanco), Alejandro Lembo, Sebastián Coates, Ernesto Goñi, Oscar Javier Morales, Raúl Ferro, Mauricio Pereyra (61' Sebastián Balsas), Angel Morales, Gustavo Varela y Mario Regueiro (76' Gianni Guigou). Director técnico: Eduardo Acevedo. Suplentes: Leonardo Burián, Gonzalo Godoy, Christian Núñez y Maximiliano Calzada.

CERRO LARGO: Martín Campaña; Cristiano Gomes, Pablo Tiscornia, Gonzalo Silvera, Mauricio Ruiz; Carlos Alberto Palacios (77' Hugo Costela), Juan José Blanco, Pablo Olivera; Juan Rodríguez (46' Marco Aurelio), Fabrizio Núñez y Luigi Rodríguez (46' Rino Lucas). Director técnico: Danielo Núñez. Suplentes: Nicolás Gentilio, Alvaro Peña, Diego Da Rosa y Sebastián Buniva.

GOLES: 22' Mario Regueiro (N), 25' Gustavo Varela (N), 42' Pablo Olivera (CL), 75' Sergio Blanco (N).

Angel "Matute" Morales MÁGICO!!!





Matute + Lodeiro = Fiesta Nacional



Danza con Perros...



Ahora con music...

martes, 19 de enero de 2010

OTRA VUELTA MAS !!! ....




Traigan vino que copas sobran !!!





Posiciones:

1ro. Nacional (Campeón)
2do. Danubio
3ro. Nacional de Paraguay
4to. La Gallina (Último)

lunes, 18 de enero de 2010

La Polla Records - Reportaje

1ra Parte:

2da. Parte:

3ra Parte:


La mejor banda en la historia del punk en español, crítica, divertida, oscura, alegre, política, sarcástica, inteligente, creativa, musical, una banda que te hacía pensar, cuestionar y disfrutar!

sábado, 16 de enero de 2010

La Gallina NO se cansa de perder !!!



LLámen a un doctor que el néne caga leche !!!

domingo, 3 de enero de 2010

Mario Benedetti



Hincha de Nacional, autor de uno de los cuentos más célebres de la literatura futbolera, el fallecido escritor uruguayo disfrutaba del balompié, aunque sólo escribía de sus dramas y de los perdedores.Mario Benedetti fue en sus inicios periodista de fútbol. "Allá por los años 40 -recordaba- me mandaban a ver los partidos de Nacional o Peñarol, pero cuando regresaba a la redacción no me salía un comentario, sino una crónica humorística".Paradoja literaria, el uruguayo nacido en Paso de los Toros se inmortalizó en la literatura futbolera con dos cuentos de raíz trágica, verdaderos manuales de perdedores. En "Puntero izquierdo", con el sufrimiento de un jugador que acepta una coima para no anotar en el partido final, pero que, ante la inminencia de la gloria y en el goce de su propia jugada, no puede evitar marcar el gol, lo que provoca que el recuerdo de la historia provenga desde la cama de hospital hasta donde fue a parar después de la golpiza propinada por los que se consideraron estafados.En "El césped", un arquero, avergonzado por un gol recibido por su mejor amigo, se suicida, aunque esa no es la única tragedia. El autor del gol, visitado en sueños por viejas glorias del fútbol, recibirá un consejo lapidario: "No tienes ninguna culpa de lo que ha pasado, pero no tires más al arco. Siempre te acordarás de Martín y así no es posible meter goles".Un poco de su propia historia, porque cuando joven jugaba al arco, aunque era muy malo. Tenía asma, le costaba correr, no era hábil con el balón y la única forma que tenía para compartir el juego era ocupar una posición que odiaba por la soledad del calvario. "Cuando un delantero hace un gol lo festeja con todos sus compañeros, menos el portero. Pero cuando este sufre un gol, debe consolarse a sí mismo. ¿Cuál es la gracia, dígame, de un hombre que no festeja con el resto y que lleva su dolor en solitario?"Por eso uno de sus personajes favoritos era Moacyr Barbosa, el arquero brasileño del Maracanazo, que vivió una vida de repudio y sufrimiento tras la final perdida ante los charrúas en 1950. Alguna vez me confesó que uno de sus cuentos favoritos era el del periodista brasileño Rosso Cauaca, quien inmortalizó el drama del infeliz portero en su relato "Donde pisa un arquero jamás vuelve a crecer el pasto".Pese al fatalismo de sus textos, Mario Orlando Brenno Hamlet Hardy Benedetti Farrugia siempre fue un fanático del fútbol y de Nacional, siempre perseguido por su propia desgracia, como relataría a la revista "El Gráfico" en una entrevista: "Recuerdo que en una oportunidad fuimos con mi padre a ver el clásico Peñarol-Nacional. Siempre nos íbamos quince minutos antes de que finalizaran los partidos para evitar el tumulto del final, pero esa vez el encuentro estaba muy reñido y decidimos quedarnos hasta el último minuto. Debimos salir en medio de una gran avalancha. Yo me caí y la gente rodaba por encima de mí, apretándome e impidiéndome respirar. ¡Y eso que se trataba de mi propia hinchada, la de Nacional!".Odiaba la violencia de las barras -inventada por los hooligans- y a los mercaderes del fútbol. Admiró, entre otros muchos, a Elías Figueroa e Ignacio Prieto, que vivieron grandes momentos en Peñarol y Nacional y solía referir que un partido bien jugado era una "sinfonía pasional".Benedetti murió pensando que Uruguay seguía siendo una gran oficina, la mayor del continente, y que sus historias mínimas debían ser contadas con la dignidad y melancolía que merecían. Un minuto de silencio debió haberse guardado en cada rincón del aparato público hispano, pero los tiempos no están para gestos póstumos.En lo que respecta a nosotros, sin Soriano, sin Fontanarrosa y sin Benedetti, el fútbol de fábula ya comenzó a decir adiós."Cuando un delantero hace un gol lo festeja con todos sus compañeros, menos el portero. Pero cuando este sufre un gol, debe consolarse a sí mismo. ¿Cuál es la gracia, dígame, de un hombre que no festeja con el resto y que lleva su dolor en solitario?"Jugadas seleccionadas"Dos o tres veces me la dejé quitar pero ¿sabés? me daba un calor bárbaro porque el jalva que me marcaba era más malo que tomar agua sudando y los otros iban a pensar que yo había disminuido mi estándar de juego. Allí el entrenador me ordenó que jugara atrasado para ayudar a la defensa y yo pensé que eso me venía al trome porque jugando atrás ya no era el hombre-gol y no se notaría tanto si tiraba como la mona. Así y todo me mandé dos voleos que pasaron arañando el palo y estaba quedando bien con todos. Pero cuando me corrí y se la pasé al Ñato Silveira para que entrara él y ese tarado me la pasó de nuevo, a mí que estaba solo, no tuve más remedio que pegar en la tierra porque si no iba a ser muy bravo no meter el gol. Entonces, mientras yo hacía que me arreglaba los zapatos, el entrenador me gritó a lo Tittaruffo: '¿Qué tenés en la cabeza? ¿Moco?'. Eso, te juro, me tocó aquí dentro, porque yo no tengo moco y si no preguntale a don Amílcar, él siempre dijo que soy un puntero inteligente porque juego con la cabeza levantada. Entonces ya no vi más, se me subió la calabresa y le quise demostrar al coso ése que cuando quiero sé mover la guinda y me saqué de encima a cuatro o cinco y cuando estuve solo frente al golero le mandé un zapatillazo que te lo vogliodire y el tipo quedó haciendo sapitos pero exclusivamente a cuatro patas". (De "Puntero izquierdo", 1954)."Nunca se lo he confesado a nadie, dijo Benja pocos días más tarde mientras desayunaban en la cocina, pero a vos quiero contártelo. Tengo sueños, ¿sabes? Todos tenemos, dijo Ale. Sí, pero los míos son sueños de fútbol. Qué romántico, dijo ella riendo. No te burles, contigo no necesito soñar porque sueño despierto. Sueño que estoy en la cancha, pero no con mis compañeros de hoy. Estoy con Nazassi, Obdulio, Atilio García, Piendibeni, Gambetta, el Vasco Cea, Schiaffino, Petrone, Lis Ernesto Castro, Abbadie y gente así, de distintas épocas, todo entreverado". (De "El césped", 1989).Aldo Schiappacasse

Tribuna Abdón Porte



El amor por el fútbol es cosa de muchos en el mundo. Aunque millones siguen este deporte y dicen amar a su equipo, la gran mayoría quedan en ridículo al lado de Abdón Porte, un hombre que 'dio su vida por el equipo de sus amores'. Pero bueno, comencemos desde el principio.Abdón Porte (primero de los parados de izquierda a derecha), más conocido como 'Indio', nació en 1880 en Montevideo, Uruguay. Comenzó su carrera futbolística en el Colón Fútbol Club, para luego jugar en el olvidado Libertad. De allí pasó al Club Nacional de Football, donde debutó el 12 de marzo de 1911 en la posición de lateral derecho frente al Club Dublin. Con este quipo, el de sus amores, jugó su último partido contra el Charley con victoria por 3 a 1 para Nacional el día anterior a quitarse la vida.'Indio' fue titular indiscutido y portador de la cinta de capitán en Nacional. Defendió la camiseta tricolor en 207 partidos con un estilo típico uruguayo obteniendo numerosas copas tanto a nivel local como internacional.Xosé de Enríquez, en su libro 'Hacia el campo van los albos', escribía sobre el 'Indio':"... era un lungo rústico, flaco, 'morochón y peloduro' que procedía del 2, de Libertad, si bien había sido Colón el Club que lo trajo a la Capital....".Por su parte, Luis Scapinachis en el libro 'Gambeteando frente al gol: Anécdotas y relatos deportivos', contaba:"Era un típico hombre defensivo de estilo combativo; tenaz 'centre-half' de un período brillante del fútbol oriental. Abdón Porte era notable, con virtudes y cualidades extraordinarias, defensivas y de colaboración, bien conocidas y recordadas por mucho tiempo, por los aficionados de antaño. Era un muchachón bueno, 'amigo de los amigos'; gauchazo para hacer bien. Manso en la cancha aunque lo 'rompieran' a patadas".Pero bueno, vamos a lo verdaderamente importante, el suicidio.A comienzos de 1918 y en vista de la temporada que comenzaba, la Comisión Directiva del club decidió colocar en su posición al jugador Alfredo Zibecchi, lo que implicaba que Porte perdía la titularidad en el equipo. La decisión de la Comisión Deportiva se basaba en que Porte había declinado en su rendimiento. Esto fue algo que el ídolo del club no pudo asimilar.El 4 de marzo Nacional disputó un encuentro frente al Charley y ganó por 3 goles a 1. Porte jugó todo el encuentro con una muy buena actuación. Como se acostumbraba, por la noche dirigentes y jugadores se reunieron en la sede del club para un pequeño festejo. A la una de la mañana el 'Indio' abandonó la sede sin que nadie notase nada en particular en su comportamiento y se dirigió al Parque Central, al centro de la cancha que él y sus compañeros habían inaugurado en 1911 y donde se había consagrado como un verdadero ídolo de Nacional y del fútbol uruguayo, para acabar con su existencia. Tenía tan sólo 37 años y su casamiento con su novia estaba previsto para el día 3 de abril.Pocas horas después, en medio de la fría mañana de aquel 5 de marzo, el perro del encargado de la cancha del club encontró el cuerpo inerte de Porte. Este lo llevó casi a rastras a su dueño, Severino Castillo, al círculo central de la cancha donde yacía el cuerpo del mediocampista con sangre en el lado izquierdo de su camisa, el revólver con el que se disparó en el corazón y dos cartas dentro de un sombrero de paja: una dirigida al presidente de Nacional y otra a un pariente.En la primera misiva, Porte se dirigió a José María Delgado en los siguientes términos:"Querido Doctor Don José Maria Delgado. Le pido a usted y demás compañeros de Comisión que hagan por mí como yo hice por ustedes: hagan por mi familia y por mi querida madre. Adiós querido amigo de la vida".Además, debajo se su firma recordó a su querido Nacional:"Nacional aunque en polvo convertido / y en polvo siempre amante. / No olvidaré un instante / lo mucho que te he querido. / Adiós para siempre". (Simplemente hermoso, ¿no?)
Todo Uruguay sufrió con la noticia del suicidio de Porte. Sus compañeros llevaron flores, custodiaron el féretro durante todo el velatorio, firmaron un pésame colectivo para entregárselo a sus deudos y llevaron las fajas de la carroza fúnebre antes de dejarlo en el Cementerio de La Teja.El Montevideo Wanderers ofreció jugar un encuentro a beneficio de los deudos y pidió que ese día no se jugara ningún encuentro, el Club Atlético Peñarol y el Charley mandaron coronas, y las instituciones de la liga se solidarizaron con Nacional.Numa Pesquera, un dirigente del club, reflexionó: "Nacional era su ideal, lo amaba como el creyente a su fe, como el patriota a su bandera".En homenaje al 'Indio', Nacional denominó Abdón Porte a una de las tribunas del escenario deportivo donde puso punto final a sus días. Los hinchas del club lo guardan como uno de los máximos ídolos de la historia de la institución, en un nivel casi mitológico. Hoy, en todos los partidos jugados en el Parque Central, se puede ver en su tribuna una bandera que reza: "Por la sangre de Abdón".Una última cosa: En épocas en donde los dólares y la publicidad remplazan el amor por el balón y los colores de la camiseta, ¿será posible encontrar algún jugador que siente amor por el equipo que representa cada domingo, así no sea en las mismas proporciones que Abdón?Juan SQ*Una cosita, la mayoría de la informaión la copié de Wikipedia, pues no sabía mucho del caso como para escribir de él por si solo. En esta ocasión creí más importante contar la historia que escribir algo yo solo.

ABDON PORTE.Era un enorme INDIO, todo arrojo y corazón. Tenía los ojos de buen tipo, como debieron ser los de los últimos indios de esta tierra. Nacional era su ideal, lo amaba como el creyente a su fe. Sin Nacional y el fútbol, sus únicas guías, la vida para Porte no tenía sentido.No hay fuerza más oscura e inescrutable que el honor. Por sentido del honor, especialmente en los pueblos latinos, las personas muchas veces dieron su vida. Por defender su honor cayó muerto el 2 de Abril de 1920, Washington Beltrán en el centro de la cancha del Parque Central, fulminado por una bala de José Batlle y Ordoñez.No hay actividad, al menos en estos extremos del planeta, tan subyugante y pasional como el deporte, y en particular el fútbol. Por él en la madrugada del 5 de marzo de 1918, ABDÓN PORTE se pegó un tiro en el medio de la cancha del Parque Central, al saber que su ciclo en el Club Nacional de Football, llegaba a su fin.En 1911 luego de una tumultuosa asamblea que terminó en ruptura, Nacional quedó en manos de ˜populistas˜. Así pasaron a formar parte del Club, gente como Antonio Benincasa (un zaguero que hizo historia), Angel Romano, Alfredo Foglino, Abdón Porte y Alfredo Zibechi, entre otros.Porte debutó en la primera del C. N. de F. y el Club Libertad. Esa tarde jugó en la zaga junto a Alfredo Foglino, puesto que ocupó durante todo el año.El 2 de julio de ese mismo año se inauguró el Parque Central, y allí estuvo el indio Abdón Porte, dominador del que se convertiría en escenario de notables acontecimientos deportivos. Esa tarde Nacional derrota al C.U.R.C.C. por 2 goles a 1.En 1912 entró a copar la cancha. Se transformó en un centro medio gravitante. Apasionada a la hinchada y ante cada intervención suya surgía, un grito repetido en muchísimas tardes de porfías, UN SOLO GRITO... ARRIBA INDIO.Hizo una carrera brillante, campeón Uruguayo con la tricolor en 1912, 1915, 1916, 1917. Titular en 207 partidos, número inusual para la época. Fue Campeón Sudamericano con la celeste en 1917, tuvo todos los laureles. Pero su día más glorioso fue el 11 de noviembre de 1917, tuvo todos los laureles. Ese Día en la cancha del Parque de los Aliados (actual pista de atletismo) tras empate con el C.U.R.C.C., su Nacional conquistó la ˜Copa Uruguaya de Propiedad˜. La hazaña era singular, y como tal la celebró.Abdón Porte no lo podía creer. Desde el mismo Parque de los Aliados, tres mil personas en aplauso constante, con voces fervorosas y elevando gritos de victoria, saludaban el paso de los campeones, que iban en una carroza descubierta. Y su nombre estaba en el aire de la tarde. Su corazón parecía estallar, y al final ya nada escuchaba - ni los sones de la banda que abría camino, porque su emoción podía más.Los ojos mansos lloraron esa vez.Su orgullo era no haber fracasado nunca contra el C.U.R.C.C. rival tradicional.Pero el tiempo no perdona y el fútbol de Porte, basado fundamentalmente en su potencia física, comenzó a decaer en ese mismo año de 1917, que precisamente fue el más glorioso de su carrera. Tuvo algunos partidos malos, la hinchada lo silbó algunas veces, y comenzó a vislumbrar, con lúcida desolación que se aproximaba el final de su ciclo. ˜El día que no pueda jugar más al fútbol me pego un tiro˜ afirmaba a quien quisiera escucharlo.En 1918 entrevió el ocaso, entonces si tuvo en sus ojos la terrible melancolía que debe haber dominado a los indios, al saber que se extinguían. Intuyó que lo suyo iba a tornarse pesado.La directiva decidió correr a Alfredo Zibecchi al centro. Porte era reemplazado, sería un suplente, un hombre de reserva.El 5 de marzo de 1918, como en los días de sus hazañas, se dirigió al centro de la cancha del Parque Central. En lugar del grito de la hinchada, vibró un estampido que puso fin a su vida.A la mañana Severino Castillo, canchero del Parque encontró su cadáver. Dentro de un sombrero de paja iba dirigida una carta al presidente del club.La carta decía: ˜Querido Doctor Don José Ma. Delgado, le pido a Ud. y demás compañeros de comisión que hagan por mi como yo hice por Uds. Hagan por mi familia y mi querida madre. Adiós querido amigo de la vida˜.Debajo de la firma de Porte, aparecían copiados unos versos: ˜Nacional aunque en polvo convertido, y en polvo siempre amante, no olvidaré un instante lo mucho que querido, hasta siempre.˜A los versos añadía, que lo enterraran en el cementerio de La Teja junto a Carlitos y Bolívar Céspedes.Si el suicidio es una actitud en el mejor de los casos absurda, el suicidarse por un motivo futbolístico parece una barbaridad incomprensible. Pero el ˜Indio˜ Abdón Porte, no podía razonar así. El fútbol y el Club Nacional de Fútbol fueron los únicos guías que tuvo en su vida. Su sacrificio, en toda su delirante irracionalidad, fue el acto de amor más puro y espontáneo de toda su breve y luminosa existencia.Datos proporcionados por el Sr. Julio Vieytes

Jose Maria Delgado



(Salto 1884 - 1956). Llamado el “Patriarca De Nacional”, fue elegido presidente a la edad de 27 años en 1911, cargo que ocupó hasta 1921.Durante los años 1923, 1924 y 1925 fue vocal y Vicepresidente durante la Presidencia de Numa Pesquera para volver a ocupar nuevamente la Presidencia en el período 1929 - 1932.Figura gravitante en la vida de Nacional, fue uno de los arquitectos de su actual grandeza y de la del fútbol Uruguayo.Participó en el cisma de 1911, donde junto con otros compañeros democratizó el club. Señaló las bases aún vigentes de la filosofía, conducta y ética de conducción en Nacional.Presidió en 1927 la embajada que realizó la gira por Estados unidos y Centroamérica. Colaboró en las obras del Parque Central en 1911 y posteriormente en el año 1944.Durante su primer presidencia Nacional conquista los campeonatos de 1912, 1915, 1916, 1917, 1919 y 1920, la Triple Corona (1915) y la primer Copa Uruguaya en Propiedad al ganarla tres años consecutivos. (1915, 1916 y 1917)Uno de los fundadores de la Asociación Uruguaya de Fútbol, fue su defensor acérrimo cuando Peñarol en 1923 junto con otros cuadros se retiró de ella creando la Federación.Colaboró para que Uruguay participara en los Juegos Olímpicos de 1924, en la organización del Campeonato Mundial de 1930 y en la estructuración de las bases del actual fútbol profesional. Médico, político, narrador y poeta fue un amante de la libertad. Blanco independiente, fue electo diputado pero renunció a la banca.Algunas de sus obras literarias fueron: El relicario, Las viñas de San Antonio (poesías), Juan María (Primer Premio Nacional de Literatura 1941), Doce años juntos (prosa)Para el, Nacional era su gran pasión, más aún que la política, la medicina y la literatura.Años antes de fallecer dijo que si podía pedir algo en el cielo, pediría “una ventana para poder ver todos los fines de semana a Nacional”.José María Delgado, médico y poeta uruguayo nacido en la ciudad de Salto del departamento homónimo, fue uno de los más notables presidentes del Club Nacional de Football.En la actualidad, la tribuna principal del Parque Central, estadio de Nacional, lleva su nombre a modo de homenaje y reconocimiento por su eximia labor en el club.

Hector Scarone

Nombre Héctor Pedro Scarone Apodo El Mago, Rasquetita, Gardel del fútbol Nacimiento 26 de noviembre de 1898 Montevideo, Uruguay Fallecimiento 4 de abril de 1967 (68 años) Montevideo, Uruguay Nacionalidad uruguayo Posición Delantero Estatura 1,75 metros Partidos internacionales 51 Goles totales 31 Año del debut 1916 Club del debut Club Nacional de Football Año del retiro 1939 Club del retiro Club Nacional de FootballCasi medio siglo antes de que Pelé-Rivelinno enloquecieran a todas las defensas del mundo, los uruguayos Scarone y Petrone escapaban de sus rivales con pases de primera entre uno y otro, jugada que bautizaron como ‘pared’. El nivel de su técnica y su imaginación le valieron a Scarone el apodo de "El mago". Zamora lo describió como "el símbolo del fútbol"; Meazza dijo de él que "fue el jugador más fantástico” que tuvo ocasión de ver.Corría el inicio del Siglo XX y Scarone se entreveraba en las pachangas de los terrenos baldíos, al lado de la Capilla de Arroyo Seco, Uruguay. En los descansos se divertía haciendo pasar la pelota por un agujero en un alambrado (de no más de 60 centímetros de diámetro). Con sólo 15 años de edad, el joven Héctor fue a probar al club de sus amores, el Club Nacional de Fútbol. Sin embargo, y tras varias pruebas, decidieron no incorporarlo por su escuálido físico. Muchas horas de gimnasio y sacrificio después, volvió a la carga, esta vez con éxito. Se incorporó al segundo equipo, y tras cinco partidos como reserva, dio el salto al gran Nacional. Corría 1917 y Scarone tenía 19 años.En aquel Nacional ya era figura otro ariete apodado "El rasqueta", Carlos Scarone, hermano mayor de Héctor. Su condición familiar llevó a que, en sus inicios, el recién llegado fuera llamado "El rasquetita". Los hermanos Scarone llegaron a jugar juntos casi diez años en el equipo tricolor, obteniendo seis ligas conjuntamente, además de la Copa América de 1917. Pero el tiempo opacó la figura de Carlos ante la de Héctor, que después de la retirada de su hermano obtuvo otra Liga Uruguaya más, tres Copas América, dos oros olímpicos y un Mundial, llegando a ser considerado el mejor jugador de su época.Un adelantado a su tiempoComo interior diestro o mediapunta, era imprevisible, ya que nunca se sabía por el costado que se iba a escapar. Era infalible a pelota parada, y tenía un inmenso catálogo de regates. Pese a su corta estatura (1,72 m), era un magnífico cabeceador, dado que sabía elevarse en el momento oportuno, descolocando a sus marcadores. Según cuenta el escritor uruguayo Eduardo Galeano, “sabía esperar el esférico en suspensión, violando la ley de gravedad”. También fue un adelantado en su divismo. La prensa de la época lo apodaba "La Borelli", prima donna de aquel entonces, debido a sus reacciones imprevisibles y caprichosas.Su historial en la selección comenzó en 1917, cuando se puso en juego la primera Copa América oficial. En la final disputada en Montevideo, Scarone, a sus 19 años, anotó con un certero cabezazo el único gol de la final con la que los celestes derrotaron a su eterno rival, Argentina. Luego llegaron otras cuatro Copas América para Uruguay, y 13 tantos lo colocaron entre los cinco primeros goleadores históricos del añejo torneo. Además es el jugador que más goles realizó en un solo partido de la Copa, anotando cinco de los seis que Uruguay le endosó a Bolivia en la edición de 1926.Con motivo de los Juegos Olímpicos de París de 1924, el combinado charrúa realizó una gira previa de nueve encuentros, sin perder ninguno. Durante los Juegos, Uruguay ganó todos sus partidos por al menos tres goles. El mejor jugador, y cuarto goleador del torneo con cinco tantos, fue Scarone, en el que fue su primer cameo internacional y que le valió el reconocimiento del mundo entero. Al vencer en dicha final, el conjunto uruguayo decidió saludar al público de las gradas, que había quedado maravillado con aquel desconocido seleccionado sudamericano. Para ello, los jugadores dieron una vuelta alrededor del campo saludando a todas las tribunas. Fue la primera "vuelta olímpica" de la historia.Cuatro años más tarde, Uruguay volvió a los Juegos Olímpicos, esta vez en Amsterdam. Nuevamente arrasó hasta llegar a una final ‘rioplatense’. El primer tiempo finalizó con Uruguay y Argentina empatando a uno. La igualada se rompió en el minuto 20 de la segunda mitad cuando Tito Borjas hizo un regate, pasó a Scarone y le gritó: "¡Tuya, Héctor!". Scarone recibió el balón y anotó el gol que le dio el segundo oro olímpico a Uruguay. Dicha frase quedó impregnada en la sociedad uruguaya y sigue utilizándose hoy en día cuando alguien pasa una responsabilidad final a otro.El Primer MundialEl círculo triunfante se completó en 1930, cuando la FIFA organizó su primer Mundial y, además, en territorio uruguayo. Scarone ya no era el mismo jugador de diez años atrás. Sin embargo, no desentonó para que, nuevamente ante Argentina, Uruguay venciera 4-2 en la final para consagrarse como el primer campeón del mundo.Tras el oro de París, en 1924, Scarone retornó a Nacional, realizando una gira por Europa un año después. En abril de 1925, se enfrentaron Nacional y Barcelona en Las Corts, ante 50.000 espectadores. El Barça era un rival de primer nivel y se puso 2-0 con goles del otro mago, Samitier. Sin embargo el conjunto uruguayo logró empatar con tantos de Urdinarán y Scarone.Tan buena fue la imagen que dejó, que en 1926, tras alzar siete ligas con Nacional, el Barcelona decidió ficharlo, en lo que se consideró en su momento como la primera gran contratación internacional realizada por el club azulgrana.No obstante, pese a ganar una Copa y un Campeonato de Catalunya, "El mago" no pudo triunfar en España. Algunas versiones atribuyeron su fugaz paso por el Barcelona a Josep Samitier, gran figura azulgrana, a quien se le acusó de no facilitarle balones. Sin embargo, ambos lo desmintieron.Según cuentan, Scarone rechazó un contrato millonario para continuar en el Barcelona, con la intención de jugar los Juegos Olímpicos de 1928. En aquella época sólo podían participar en los Juegos deportistas amateurs, y el contrato ofrecido era profesional. "Yo pensaba en mi patria, en que pronto vendrían las Olimpíadas y en que debía vestir la camiseta celeste. Pensé en Nacional, mi club de corazón, y decidí no firmar", declaró Scarone. Este tipo de decisiones ganaron el corazón de la afición uruguaya.Con decenas de títulos a cuestas, entre ellos una Copa del Mundo, emprendió un nuevo viaje a Europa. Esta vez fue Italia, donde en 1932 fichó por el Inter de Milán, equipo en el que permaneció un año, para luego jugar en el Palermo. De nuevo, pese a disputar más de 50 partidos y anotar 20 goles, su periplo europeo no acarreó gran éxito y en 1934 volvió al Nacional de sus amores, donde obtuvo su octava Liga. Permaneció allí hasta 1939, cuando con 41 años decidió retirarse jugando en el Montevideo Wanderers, equipo de media tabla de la Primera División uruguaya. Pese a su retiro profesional, siguió derramando su talento hasta 1950 en categorías de veteranos, ya con más de medio siglo a sus espaldas.Tras su retirada, como tantos otros, se pasó a los banquillos y se convirtió en entrenador. Dirigió al Millonarios de Bogotá, con los argentinos Di Stefano y Pedernera; al Real Madrid, sustituyendo al inglés Keeping a principios de los años cincuenta; y al club de sus amores, Nacional, para luego convertirse en colaborador de la institución, enseñando a rematar a portería a los nuevos jugadores.Cartero de profesiónCuriosamente, como el fútbol de aquella época era diferente al actual, pese a sus triunfos difícilmente igualables, Scarone nunca dejó su empleo en el Correo de Montevideo, donde trabajó como cartero hasta jubilarse. Un trabajador, como cualquier ser humano de carne y hueso. En sus palabras de despedida frente al féretro en el cementerio, el capitán de todos esos equipos, José Nasazzi, dijo: “Éramos jóvenes, éramos ganadores, estábamos unidos, creíamos que éramos indestructibles”. Tras su fallecimiento, una de las tribunas del Parque Central (Estadio del Nacional) fue rebautizada como Héctor Scarone, el ‘mago’ charrúa que marcó una época.Más de medio siglo antes que Ronaldinho, Scarone logró la hazaña de enviar el balón contra el asiento de la fila 1, recogerlo al rebote, volver a rematar contra un asiento de la fila 2, luego uno de la 3, y así sucesivamente hasta la 40, sin que la pelota tocara el suelo. Si esa leyenda fue cierta, no quedó testimonio gráfico.

Atilio García



Liverpool, con 50 goles, fue el club que más lo sufrió. Al tradicional rival le fue "mejor", recibió "sólo" 34 (ninguno de penal). Roque Gastón Máspoli, con 26 goles en contra, tiene el honor de ser el arquero más vencido. 51 goles recibieron los clubes argentinos, siendo San Lorenzo, con 9, el club más vapuleado. Los clubes chilenos fueron 12 veces a buscar la pelota al fondo de la red, 5 los peruanos, 3 los brasileños, 3 los bolivianos y una los ecuatorianos. En 148 oportunidades convirtió 1 gol, en 94 convirtió 2, en 26 marcó 3, en 9 (una de ellas al tradicional rival) marcó 4 y en 3 anotó 5. Su promedio de gol por partido fue de 1,071. En el año 1946 convirtió la friolera de 44 goles en 33 partidos, promediando, ese año, ¡¡1,3333 goles por partido!! En los 435 partidos que jugó en el primer equipo tricolor convirtió 464. Con la camiseta que amó en el pecho, marcó 329 goles oficiales. Por el Campeonato Uruguayo, del cual fue goleador en 8 temporadas, le regaló a los hinchas del Decano 210 goles en 206 enfrentamientos, alcanzando, nuevamente, un promedio superior a un gol por partido. También fue mayor que uno su promedio de gol por el Torneo de Honor. Jugó, en total, 26 torneos oficiales locales independientes y en 17 de ellos marcó más goles que los partidos en los que participó. Ah, un detalle "menor": no pateaba penales. De los 279 partidos en los que convirtió goles, Nacional ganó 231, empató 27 y perdió 21.Contando las 10 ediciones del Torneo de Honor que van desde 1941 a 1950, constituido por la suma de puntos del Torneo Competencia y de la primera rueda del Campeonato Uruguayo, el número de torneos oficiales locales en los que participó se eleva a 36. ¡¡¡Fue campeón en 18!!! Además, obtuvo un título oficial local más, que Nacional compartió con otro club, a lo que hay que agregarle también que fue "primero" pero no "campeón", de acuerdo a lo proclamado por la AUF, en el Campeonato Uruguayo suspendido de 1948. En resumen 20 títulos oficiales locales sobre 36 posibles. A ellos hay que sumarle tres títulos oficiales internacionales (Copas Río de la Plata de 1940, 1942 y 1946) y uno más compartido (Copa Escobar Gerona de 1945 compartida por Nacional y Boca Juniors) De esta forma, cosechó ¡¡¡24 títulos oficiales!!!Sin ninguna duda fue, lejos, EL MÁS GRANDE DE TODOS.El 26 de agosto, cumple (los gigantes como él no mueren nunca) 95 años. Se llama ATILIO CEFERINO GARCÍA PÉREZ, aunque basta decir ATILIO para que todo el mundo se ponga de pie y se quite el sombrero.



¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS "BIGOTE"!!
Juanjo desde Buenos Aires Argentina para decano.com Fecha de Nacimiento: 26 de Agosto de 1915 en Junín, República ArgentinaPuesto: Centro DelanteroTrayectoria Deportiva: Platense, Boca Juniors, Nacional, Liverpool, Nacional (Paysandú), Racing y MiramarCaracterística: Mayor goleador de la historia del fútbol uruguayo. Convirtió 486 goles jugando por NacionalActuación en Nacional: 1938 - 1950Títulos con Nacional : Campeón uruguayo 8 veces: en los años 1939 al 43, 46, 47 y 1950.
Nació el 26 de agosto de 1914 en Junín, República Argentina. Fue el décimo hijo y comenzó a jugar al fútbol en el club Moreno de la localidad. Posteriormente juega en Platense y Boca Juniors. A fines de 1937, pide pase de Boca Juniors para Nacional.Llegó a Montevideo el 14 de enero de 1938, y debuta al día siguiente en un partido internacional entre Nacional y Chacarita Juniors de Argentina por el Campeonato Nocturno Rioplatense. Gana Nacional por 3 a 2 convirtiendo Atilio sus primeros dos goles con la camiseta tricolor.
Es el mayor goleador de la historia de Nacional: anotó 486 goles. Posee el record de goles en una temporada: 52 en 1938.
Es el máximo goleador de los clásicos: le convirtió 34 goles a Peñarol. Goleador absoluto durante 8 años del Campeonato Uruguayo, siete de ellos consecutivos: 1938 (20 goles), 1939 (22), 1940 (18), 1941 (23), 1942 (19), 1943 (18), 1944 (21) y 1946 (21).
Tiene el récord de haberle anotado 4 goles a Peñarol, el 8 de diciembre de 1940, partido que Nacional ganó 5 a 1.
Es protagonista de la mayor goleada clásica. El 14 de Diciembre de 1941 Nacional vence a Peñarol por 6 a 0, convirtiendo los goles Atilio García (2), Bibiano Zapirain, Luis Ernesto Castro, Roberto Porta y el restante Piñeiro en contra.
Campeón uruguayo 8 veces, en los años 1939 al 43, 46, 47 y 1950. Integró el equipo titular del primer gran Quinquenio de Oro del fútbol uruguayo, obtenido por Nacional (1939 - 1943).


En muestra de gratitud, la parcialidad le obsequió una casa con la llave de Oro, en pleno Parque Rodó (Giribaldi 2278)
Fallece en Montevideo, en el año 1973, siendo velados sus restos mortales, en la Sala de Cristal de nuestra Sede Social, donde un busto lo recuerda.
Biografía extraída de nacionaldigital.comEduardo Galeano. El fútbol a sol y sombra.Fue en 1939. Nacional de Montevideo y Boca Juniors de Buenos Aires iban empatados a dos goles, y el partido estaba llegando a su fin. Los de Nacional atacaban; los de Boca, replegados, aguantaban. Entonces Atilio García recibió la pelota, enfrentó una jungla de piernas, abrió espacio por la derecha y se tragó la cancha comiendo rivales.Atilio estaba acostumbrado a los hachazos. Le daban con todo, sus piernas eran un mapa de cicatrices. Aquella tarde, en el camino al gol, recibió trancazos duros de Angeletti y Suárez, y él se dio el lujo de eludirlos dos veces. Valussi le desgarró la camisa, lo agarró de un brazo y le tiró una patada y el corpulento Ibáñez se le plantó delante en plena carrera, pero la pelota formaba parte del cuerpo de Atilio y nadie podía parar esa tromba que volteaba jugadores como si fueran muñecos de trapo, hasta que por fin Atilio se desprendió de la pelota y su disparo tremebundo sacudió la red.
El aire olía a pólvora. Los jugadores de Boca rodearon al árbitro: le exigían que anulara el gol por las faltas que ELLOS habían cometido. Como el árbitro no les hizo caso, los jugadores se retiraron, indignados, de la cancha.
Publicado el Miércoles 26 de Agosto de 2009
Es mentira que no te vi jugar Atilio. ¿Quien dice eso? Si te habré visto. Te vi jugar muchas veces cuando mi querido padre me contaba tus hazañas. Te vi jugar cuando en las reuniones familiares se te nombraba, se te honraba con el recuerdo cálido y glorioso. Si te habré visto hacer goles cuando mi tío se paraba del sofá para imitar un gesto o un movimiento tuyo. Si te habré visto jugar Bigote. Te vi hacer goles de todos los colores, reflejado en las risas y sonrisas de mi familia cada vez que se te nombraba. También hacías goles en la "frotada" de manos de mi tío Pepé y de mi abuelo cuando recordaban, lo que en aquellos tiempos todavía era un clásico y repasaban todos tus triunfos y goles. Si hasta grité goles tuyos Atilio. Soñé muchas veces con volver el tiempo atrás y andar 18 de Julio de camino al Estadio de todos para ver el 6 a 0. Como no te voy a ver jugar si todavía hoy me emociono recordando a mi viejo recitar los once gloriosos hombres del Quinquenio de Oro, ese quinteto delantero es música, es mi padre, es mi equipo, sos vos Atilio. Claro que te vi. Supe continuar millones de veces en mi cabeza, el salto gigantesco en donde le ganas a la ventaja de los brazos del golero. Si habré visto terminar esa jugada, una y otra vez. Como grité ese gol Atilio, no te imaginás. Golazo! Golazo! Es mentira que no te vi. Si hasta continué tu caminata con los brazos en la espalda, en esa foto que se coloreó artificialmente en aquel suplemento y que es la que engalana desde hace tiempo ya, el Palacio de Cristal. Que estampa Bigote. Te veo continuar tu andar y prepararte para el partido. Tranquilo, confiado, con el escudo en el corazón y la camiseta más linda del mundo puesta, muy bien puesta. Esa misma camiseta, esa misma institución a la que hoy y siempre amamos y seguimos incondicionalmente Atilio. Tu Nacional. Nuestro Nacional. Los mismos colores. Los mismos goles. La misma pasión. Como no te voy a haber visto, si sos único e inigualable. Como no voy a gritar tus goles, si nadie te alcanzó ni te alcanzará jamás Atilio. Estas en lo más alto del podio, en el club más importante del mundo. Sos lo más grande que hay Atilio, no tenés rival y cuando pasen unos días, cuando pase esta fecha especial, volveré una tarde cualquiera, caminando por la calle y pensando en Nacional, a recordar un gol tuyo, a recordar a mi viejo hablando de Nacional y ahí, de nuevo, volveré a verte y a gritar Goooool de Nacional, goool de Atilio. Nacional noma'. Si te habré visto Bigote.

"Pero tenés que ir con una camiseta, si no no te da nada" le había advertido el Tito. Él estaba un poco incrédulo,al hombre lo tenía junao. Es más recordaba haberlo visto saludar a su padre con una sonrisa,un tanto extraña ,como... ¿burlona? y ante la pregunta de ¿quién es? su padre respondía siempre con evasivas "No sé, del boliche creo,no importa" A él no le importaba en lo más mínimo,si era cierto lo que decían tenía el mejor regalo para su padre ahora que se acercaba el cumpleaños.Él supo desde siempre que su padre era muy futbolero, no como él, al que el fútbol no le importaba nada, nunca le había dado satisfacciones como al Tito. En fin,se calzó la camiseta esa a rayas que su padre había insistido en comprarle y salió a la calle.Al poco rato llegó a la esquina señalada, parecía cierto estaba lleno de botijas con distintas camisetas y ahí , en medio de la botijada alcanzó a vislumbrar el jopo rebelde, caído graciosamente en la frente, y el bigote ,bigotito a lo "Chaplín" había escuchado decir. A medida que se acercaba alcanzó a ver cómo alrededor de la cabeza, el Señor tenía un halo, como el de los ángeles y otro igualito en el zapato ¿raro no?. Esperó un poco más y al fin estuvo frente a él, nunca se había percatado que era tan grande, parecía más chiquito de lejos,notó que estaba temeroso, como achicado delante de el Señor, de todos modos juntó coraje y preguntó -¿Don Atilio, ¿es cierto que Ud. vende goles? Atilio lo miró, se detuvo en esa camiseta a rayas y sintió que el alma le carcajeaba, respondió despacito y levantando la cabeza como para entrarle en un corner:"No,hijo mío,a ustedes...a ustedes, se los regalo..." Tomá!!
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